Sonría, sin pruebas no hay culpables.

Esta serie de falsas cámaras de vigilancia están impresas sobre paredes encontradas en las calles de Bogotá y Monterrey, evocando la relación familiar de los ciudadanos con las estructuras de vigilancia y control. Al estar impresas en hojas lenticulares, cada cámara parece seguir al espectador cambiando de posición según su punto de vista. Las piezas destacan la presencia de un ojo observador y el poder de los régimen de la visión sobre cada una de nuestras acciones. La producción de esta serie se ha venido estructurando como un proyecto de intercambio de arte entre artistas. Quien me da una muestra de su trabajo, a cambio le doy una impresión lenticular de una de las cámaras de vigilancia.  Como ejercicio de intercambio de obras, señala la posición de poder del coleccionista que invierte en un objeto que cambia de valor según una estructura similar de vigilancia y control que evalúa posiciones y niveles de los espectadores de una obra de arte a lo largo del tiempo.

Salón de la Justicia. Curaduría El Sanatorio. Cámara de Comercio Sede Kennedy. (2015)